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Lucia Otero_2

Lucía Otero / BIO

Siento que el yoga ya estaba instalado en mi interior desde siempre… desde el instante en que mis padres me concibieron, y con sinceridad no les puedo decir el momento preciso en que comencé a practicarlo.

Desde muy, muy, chica solía meditar y realizar asanas sin ser consciente de lo que estaba haciendo.

A los 12 años fue mi primera experiencia de yoga en forma “oficial”, por decirlo de alguna manera…

Y el comienzo de un camino de búsqueda que nunca más pude, ni intenté parar.

Estoy profundamente agradecida con quienes amorosamente aportaron con su sabiduría en mi formación, tanto en la vida como en el yoga.

Gracias a ellos, hoy puedo darles desde la humildad lo mejor de mí como persona y profesional.

Considero que el conocimiento no nos pertenece (sólo la experiencia es nuestra y no se puede transferir), el conocimiento debe ser de todos aquellos que estén listos para recibirlo, es por eso que necesito transmitirlo sin reservas y desde el alma…

Maestra Internacional de Yoga

Es reconocida por haber sido la primera instructora que introdujo el Ashtanga Yoga en Sudamérica. Más adelante fue pionera en transmitir ambos sistemas, tanto el Iyengar como el Ashtanga Yoga. También ha fusionado ambas prácticas en una misma clase, creando un sistema único y personal en el que ninguno de los dos estilos excluye al otro.

De este modo, siempre le ha brindado a sus alumnos la posibilidad de poder adaptar la práctica a sus necesidades. Muchos de los alumnos que se iniciaron en el yoga con Lucía, hoy son instructores que siguen perfeccionando su práctica en esta sala.

Actualmente Lucía dicta las clases junto a sus discípulos, Jorge Raposeiras, Manuel Elizondo, Alicia Sasaki y Sofi Gonzalez Arbol, logrando la combinación perfecta entre la sabiduría de la experiencia y el entusiasmo de la juventud de los mismos.

Jorge Raposeiras

Jorge Raposeiras

Antiguamente en la India, los conocimientos del yoga se transmitían de padres a hijos y de generación en generación.

El discípulo, al convivir con su padre quien a la vez era su maestro, incorporaba desde su nacimiento hábitos, conocimientos y principios yóguicos de una manera directa.

Fue así como Jorge Raposeiras, hijo de Lucía Otero, se gestó y nació en una familia donde el yoga siempre fue un sistema de vida.

Avanzado practicante de Ashtanga y de Iyengar Yoga, Jorge transmite sus conocimientos desde los 16 años.

La pureza de su corazón unida a su destreza física junto al entusiasmo con que dicta las clases, es fuente de inspiración para sus alumnos.

Jpeg

Manuel Elizondo

Se inició en la práctica de yoga con Lucía, destacándose por su gran compromiso y disciplina.

Es el fiel representante de lo que significa la palabra Yoga, constancia, perseverancia y firmeza, que se ven reflejados tanto en su práctica personal como en la forma de transmitir a sus alumnos la enseñanza que imparte.

Firme en sus valores y principios, sus clases se destacan por ser tanto personalizadas como exigentes, llevando al grupo al máximo de su potencial y desafiando el límite personal de cada uno.

Alicia Sasaki

Alicia Sasaki

Si bien su primer contacto con el yoga tuvo lugar en Japón, su país de origen, luego continuó su formación en masyoga.

Avanzada practicante de Ashtanga imparte clases tanto a alumnos de habla japonesa como español, otorgándole a la práctica una impronta diferente desde la cultura oriental.

Aunque su forma se caracteriza por ser sutil y etérea, es a la vez fuerte e intensa en el momento de la práctica. Su destreza física refleja su gran compromiso y perseverancia.

Sofi Gonzalez Arbol

Sofi Gonzalez Arbol

Desde muy pequeña comenzó a practicar en masyoga junto a sus padres y hermana.  Luego eligió continuar en este camino del yoga impartiendo clases a chicos de edad escolar en diferentes instituciones.

Hoy transmite en nuestra sala aquello que de niña aprendió a modo de juego y que con el tiempo se transformó para ella en un estilo de vida.

Los chicos encontrarán en sus clases un espacio de relax en el que de una manera lúdica y divertida, aprenderán a inculcar hábitos saludables que luego podrán disfrutar como futuros adultos.